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lunes, 17 de marzo de 2014

Un triángulo entre niños

     Recuerdo, Ana, que teniendo 15 años empezó a llamarme la atención
 tu hermana mayor, ella tenía 13 y tu 10.
Ella ya tenía curvas y era bonita, no tanto como tú, pero tu en vez de 
curvas, tenias tus delgaduchas piernas.

Una vez más, los amigos impulsando el asunto, todos tenían que ver con tu
hermana, crecimos todos juntos y fue la primera chica con buenas curvas
que vimos entre nosotros.
Entonces pasó algo curioso:

Cuando supiste o te fijaste que me gustaba tu hermana, me lo preguntaste.
Yo te lo conté y entonces te esforzaste en que ella y yo llegásemos a algo.
Mucho tiempo después comprendí cuanto me querías, que en tu pensamiento
de niña, enamorada, querías que fuese novio de tu hermana para estar más cerca, mas tiempo.

Y con tu hermana pasó algo aún más curioso:

 Nos llegamos a besar dos o tres veces durante los dos años siguientes, 
pero ella no hacía más que repetirme que tú estabas enamorada de mí, 
que por lo menos esperase, que la diferencia no era
mucha y poco a poco podríamos ser una pareja porque tú estabas enamorada de mí,
que ella si quería ser mi novia, yo le caía bien pero que, aún quisieras pintar
el papel de cupido, ella sabía que mentías y que en el fondo no querías que ella ni ninguna
otra mujer fuese mi novia... Que tú estabas enamorada de mí.

Y así pasamos meses y los próximos dos años, yo atrás de tu hermana J. y 
tú haciendo las veces de Cupido pero en realidad enamorada de mí.
No soy tonto, seguía notando tu mirada y sabía que te gustaba pero
... Aún no me gustabas, o no sabía, no entendía que eramos el uno para el otro...

Aún era un tonto, un tonto con una Ana enamorada y sin saber que descuidar a mi Ana
en esos años me costaría mucho y me arrepentiría por el resto de mi vida.

No pienses mal, Ana. Hemos vivido momentos inolvidables, pero siento que en esos
días, meses, años, por mi culpa perdimos la oportunidad de ser una pareja para siempre.


p.d: Mientras escribía la frase "momentos inolvidables", me vino a la memoria nuestro primer beso, ya de grandes, en el estacionamiento. Me besaste a traición, deliciosa traición. Tenías un pantalón negro y una camisa amarilla, un top o como se llame y yo una chaqueta que hasta muchos meses después acepté que se me veía ridícula. Me besaste con la excusa de estar agradecida por ayudarte a ingresar a la B.S de la cual yo fui fundador, pero se que, aunque pasaron cosas cuando nos separamos, aún había algo de amor en tí por mí. Y esa noche, pensé mucho...

Bueno, a su tiempo, llegará el momento de plasmar acá con detalle ese episodio de nuestras vidas.
Te amo, Ana, son las 2:16 am. Yo no pienso dormir aún, pero se que duermes, buenas noches.



1 comentarios:

Alinavgo dijo...

Qué pasó contigo y con Ana?

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